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Cultura |


Un huracán de racismo
Por Gonzalo Alvarez Varela
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KATRINA, EL IMPERIO AL DESNUDO
Hinde Pomeraniec Capital Intelectual
Buenos Aires, 2007 101 páginas |
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Hinde Pomeraniec cree que no hay nada igual a una catástrofe para medir la respuesta de una comunidad, la fuerza de sus redes sociales y el alcance de su sensibilidad.
En lo que respecta a la sociedad estadounidense, un solo ejemplo bastó para desnudar sus miserias: a un año y medio del impacto del huracán Katrina en el Golfo de México, 275 mil evacuados aún vivían en trailers que desprenden sustancias tóxicas y cancerígenas, como el farmaldehído.
En el año 2005, Pomeraniec -licenciada en Letras por la UBA y periodista- fue enviada a los Estados Unidos. El huracán Katrina había destrozado la sureña ciudad de Nueva Orleans y los ojos del mundo observaban como miles de personas se debatían entre la vida y la muerte, sin provisiones, atrapadas por el agua y buscando refugios en terrazas y techos.
En “Katrina, el imperio al desnudo” la periodista, a través de sus vivencias y la recolección de datos suministrados por organismos gubernamentales, ONGs y hasta por la Casa Blanca, estudia la catástrofe desde un ángulo amplio, abarcativo, lo que la lleva a auscultar tanto a los dirigentes como a la sociedad norteamericana toda.
Demás está decir que la catástrofe no fue exclusiva obra de la naturaleza. Otrora protegida por una frondosa vegetación, Nueva Orleans recibió al ciclón desnuda: los árboles habían sido talados por necesidades de proyectos inmobiliarios.
Para tristeza, el análisis prosigue: varios meteorólogos habían predecido la llegada de Katrina, pero no fueron escuchados; en 2005 se suspendieron, por falta de fondos, obras en los diques de la ciudad, que finalmente terminaron cediendo; la clase baja –compuesta en su mayoría por afroamericanos- no fue evacuada y la mayoría de los soldados con entrenamiento en situaciones de rescates se encontraban en Iraq al momento del desastre.
A esto se le suman otros datos tan reveladores como escalofriantes: para 2005 el 28 por ciento de los habitantes de la ciudad cuna del jazz era pobre
-condición que alcanzaba a más del 80 por ciento de los negros- y en materia de educación, el 40 por ciento de la población era analfabeta. Un panorama digno de las naciones más pobres del Tercer Mundo.
Visualizada únicamente como un destino turístico, Nueva Orleans jamás fue una ciudad importante para los Estados Unidos. Si a eso se le agrega que el 68 por ciento de sus 500 mil habitantes son negros, las causas y efectos de tamaña catástrofe parece fundirse.
Por si quedaba algo por explicitar, Richard Baker, legislador republicano por Baton Rouge (Louisiana), en The Wall Street Journal dijo: “Finalmente se pudo limpiar la vivienda pública de Nueva Orleans. Nosotros no pudimos, pero Dios sí”.
Sin dudas, “Katrina, el imperio al desnudo” es otra reveladora e interesante propuesta de la colección “Claves para todos”, dirigida por el Secretario de Cultura de la Presidencia de la Nación, José Nun. Para completar la labor, sería saludable que todos las obras que la conforman, por sus temáticas tan diversas como actuales, sean distribuidas en colegios, bibliotecas y universidades. |

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